París 2024 lista para que el COI evalúe una candidatura construida y compacta

París aguarda a partir de mañana a los miembros de la Comisión de Evaluación del Comité Olímpico Internacional (COI) que examinarán su candidatura para acoger los Juegos de 2024, basada en la compactación de las instalaciones y en el hecho de que la mayor parte están ya construidas.

 

La candidatura quiere, además, aprovechar la reciente elección de Emmanuel Macron como presidente del país, un político que desde su etapa de ministro de Economía ha mostrado su entusiasmo con la candidatura parisiense.

 

Macron tomará posesión del cargo mañana, domingo, el mismo día en que comienza la visita de la Comisión de Evaluación, encabezada por el suizo Patrick Baumann, con quienes tiene previsto reunirse antes de que acaben su misión el martes próximo.

 

La candidatura francesa respiró tras la derrota en la segunda vuelta de la candidata ultraderechista Marine Le Pen, la única cuyo respaldo a París 2024 presentaba dudas.

 

Cinco días después de su elección y dos antes del inicio de la visita de la Comisión de Evaluación, Macron telefoneó al presidente del COI, Thomas Bach, para mostrarle su total respaldo al proyecto olímpico de París.

 

Desde la candidatura se destaca el valor que el nuevo presidente francés otorga a los proyectos optimistas que federan al país y que crean valor añadido, y París 2024 es uno de ellos.

 

A cambio, destacan en la candidatura, la aventura olímpica tendría un coste limitado, puesto que el 95% de las infraestructuras están ya en pie o son temporales y solo sería necesario construir la villa de los atletas y un centro acuático.

 

Equipamientos ambos necesarios para la ciudad y para la región: la primera porque, transformada tras los Juegos en viviendas sociales, rehabilitaría un barrio deprimido y la segunda porque vendría a responder a una demanda actualmente existente.

 

París cuenta ya con el Estadio de Francia de Saint Denis como principal centro, que se convertiría en Estadio Olímpico a la tercera intentona, tras haber fracasado en 2008 y 2012.

 

En ambos casos, París creía contar con importantes bazas para conseguirlo, pero se vio distanciado por Pekín y Londres. Ese segundo fracaso dejó un regusto tan amargo en la capital francesa que parecía imposible que volviera a anidar en su seno el sueño olímpico.

 

Pero el movimiento deportivo francés se movilizó con fuerzas y París se lanzó de nuevo a la carrera, favorecido también por las pocas candidaturas para seguir a Tokio como sede olímpica.

 

Una carrera de fondo en la que París se ha quedado sola con Los Ángeles, lo que ha hecho anidar la posibilidad de que el COI atribuya el próximo 13 de septiembre en Lima los Juegos de 2024 y que los de 2028 recaigan en el perdedor de la carrera.

 

París no contempla esa posibilidad y sus esfuerzos se centran ahora en convencer al COI de que su candidatura cumple con los requisitos que exige en los últimos años el movimiento olímpico.

 

En un radio de 10 kilómetros se concentran 22 de las competiciones, el 80 % de las instalaciones y el 85 % de los atletas.

 

Junto a ello, la capital francesa presume de proponer competiciones en el corazón de una de las ciudades más visitadas del mundo, junto a la Torre Eiffel, los Campos Elíseos, el Grand Palais, la explanada de los Inválidos o el palacio de Versalles.

 

El río Sena, que atraviesa la ciudad de este a oeste, se convertiría también en un eje olímpico e incluso en escenario de competiciones náuticas.

 

París promete, además, reducir un 55% la huella de emisiones de gases contaminantes con respecto a los Juegos de Londres y Río de Janeiro y rehabilitar 26 hectáreas de espacios de biodiversidad para albergar espacios deportivos.

 

París tiene un presupuesto limitado que asciende a 3.600 millones de euros, financiados con fondos privados, a los que se añadirían 1.500 millones de aportación pública.

 

A cambio, los cálculos de la candidatura, basados en estudios universitarios, aseguran que Francia podría recibir 10.700 millones de euros en beneficios.

 

La seguridad es uno de los principales elementos de controversia de la candidatura de Francia, afectada en los últimos años por atentados yihadistas que han provocado la muerte de 239 personas.

 

París asegura que han logrado una nutrida experiencia en la lucha contra el terrorismo, en particular en la protección de eventos deportivos, como la pasada Eurocopa o el Mundial de balonmano.

 

EFE

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